No puedo olvidarte, en mis noches más negras tú estas presente. Tu recuerdo no me deja ni a sol ni a sombra, se ha instalado en mi corazón. Quisiera borrarte de mi mente y de mi alma, pero aquí sigues aunque no te vea mas.
Recuerdo cuando iba a tu casa, tu sentada del otro lado de la ventana… escuchar tu risa a través del cristal llenaba mis noches de felicidad, ni la noche más fría me separaba de tu cornisa, con tal de ver tus ojos de miel, hubiese subido al mismísimo Everest; con tal de volverte a oír, bajaría a lo más profundo de averno. Te extraño quisiera que volvieras a mí. Te necesito a mi lado, tu mano de porcelana entre la mis dedos…
No puedo dejar de pensar que la responsabilidad de que ya no estés es solo mía, si no fue mi mano la que te empujo, fueron mis acciones y palabras las que te llevaron a ese sitio oscuro en el que descansas. A veces callar es mejor que la verdad, a veces dormir es mejor que despertar. Quisiera que esto fuera solo un mal sueño del que quiero despertar. Cuando cierro los ojos y me dejo llevar de la mano de Morfeo, te encuentro, con tu dulce sonrisa frente a mí, si tan solo fuese aquello la realidad y esto el sueño, que dulce seria despertar.
Cuando vuelvo a casa, mis ojos me juegan bromas pesadas, te veo recostada en la cama, con los pies desnudos jugando en el aire, tu libro favorito en las manos y en tu boca una paleta, igual que una niña. Aun compro esas paletas, me recuerdan el sabor de tus labios y ese libro, ya algo deshojado, reposa al lado de mi cabecera, para sentirte cerca. Te extraño, ya lo he dicho, pero que quieres que haga si eso es lo que siento, ya no puedo vivir más con tu ausencia.
Si ese duro asfalto en el que caíste hubieran sido mis bazos, aquella noche no hubiese sido sangre la que pintara el cielo, habría sido tu risa la que llenara el silencio. Maldigo el día en que no pudiste soportar más, maldigo el no haber estado ahí para ayudarte con el peso que llevaban tus frágiles hombros. Hoy, también el peso es demasiado para mi, el desearte y no poder si quiera verte, y es que ya tu tumba esta tan fría, y es que ya nadie piensa en ti; ya no puedo seguir en este mundo en el que tu ya no estas. Te dije que subiría a lo mas alto del Everest, que bajaría hasta el infierno por ti, hoy he hecho las maletas para ir tras de ti, solo espero que aun esperes…
Aquella noche un cuerpo en el asfalto pasó a formar parte de las estadísticas. Nadie lo lloro, por mucho tiempo había sido un cuerpo errante, un cuerpo que aprisionaba a un espíritu que al despuntar el alba se encontraba en brazos de su amor. Ya no había obstáculos que superar, solo les esperaba la eternidad y no habría quien pudiera impedir que la compartieran.
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